Desde hace años venia esperando el momento de poder catar esta edición, aparecida hoy mismo en el mercado americano (aquí para descarga). De hecho fue a mediados del 2006 cuando empezó a sonar la posibilidad de una reedición de esta sorprendente película, un montaje nuevo más cercano a los pases de prueba que el señor Proyas organizó para tomar el pulso al público. Estos pases son obligatorios y según lo que opine la gente se suprimen escenas, se ruedan nuevas, se monta, se remonta y se vuelve a montar. A final queda un batiburrillo a la carta que a veces resulta un desaguisado indigesto, pero es lo que se lleva allende los mares.
El caso: Dark City, para los no iniciados, es una película de esas que te gustaría que te borraran de la memoria para poder volver a verla virgen una vez más. Y esto es particularmente aplicable a este corte del director.
Haciendo un resumen rápido, la película nos muestra a un personaje, John Murdock, que se despierta a media noche en la bañera de un sombrío hotel, sin tener ni la más remota idea de quien es o como llegó allí. Peor todavía, un rápido vistazo a su habitación le muestra a una mujer brutalmente asesinada. Alertado por una llamada de teléfono que le dice que ha perdido la memoria por culpa de un experimento, sale escopetado justo cuando unos extraños personajes llegan a su habitación. A partir de ese momento y durante 1 hora y 50 minutos, John inicia un viaje plagado de descubrimientos a través de la ciudad que da el título a la película.
Las dos diferencias más alabables de esta edición son por un lado el acertadísimo recorte del comienzo del film, donde en la versión original una voz en off nos metía en la historia fastidiándonos parcialmente la sorpresa revelada más o menos a mitad de la película, y un nuevo montaje más pausado, con escenas más estiradas y descriptivas. Estamos por tanto ante una verdadera edición del director: no hay escenas inéditas como tal pero si muchos minutos y segundos nuevos desperdigados por toda la película.
Sobre el recorte de la introducción no ha podido ser más acertado: no solo recortan la voz en off sino también los efectos del primer “tuning” sobre la ciudad: lo único que queda es el doctor mirando las manecillas de su reloj pararse en las 12 en punto. De ahí se salta directamente a la habitación de Murdock y con esto queda fulminada la introducción. Por contra se da mucha más importancia al aparato FX, aunque no se vean se pueden oir con mas claridad los efectos del “tuning” sobre la ciudad, cosa que queda mucho más siniestra.
Por otro lado el nuevo montaje ha bajado ligeramente el número de cortes por minuto: hay muchos segundos añadidos de forma imperceptible si no conoceis la película al dedillo, aunque también hay alguna escena nueva muy menor: referencias a las huellas dactilares circulares del protagonista, resultado de su evolución, la hija de la mujer del Automat, rescatada por la policía y testigo del asesinato de su madre, y algunos detalles más que enriquecen el resultado final aunque no aportan nada realmente novedoso.
Como parte negativa se podría acusar de poco trabajada al adaptación de la banda sonora al nuevo montaje, tema siempre espinoso en estos menesteres: a veces se oyen cosas raras sobre todo si tienes la composicion de Trevor Jones más que mascada, como es mi caso, o escenas en silencio, cosa inexistente en el original. Por otro lado da la sensación de que a pesar de este nuevo montaje hay cosas que han quedado en el tintero: en la primera edición ya se acusaba algún ademán del protagonista por convertirse en un sucesor malvado de los Extraños, en esta edición se muestra algún detalle más en esta dirección pero nada concluyente. Por otro lado sigue habiendo algunos fallos de guión que no se resuelven: por ejemplo como es que el protagonista tarda tanto en mirar lo que tiene en los bolsillos (carnet y recortes descubiertos demasiado tarde cuando lleva la gabardina puesta desde el principio) y otros detalles menores.
En resumen, una edición algo más radical para una película ya de por si radical en su planteamiento.
Lástima no haber visto este corte en 1998







